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Cadenas de redirecciones y 302 indebidos

Cadenas de redirecciones y 302 indebidos qué son, problemas y cómo arreglarlos

Índice de Contenidos
  1. Qué son las cadenas y los bucles de redirecciones y por qué importan
    1. Ejemplos reales tras migraciones y cambios de protocolo
  2. Redirecciones 301 y 302 y cuándo un 302 es realmente indebido
    1. El peligro de usar 302 en cambios permanentes
  3. Cómo afectan estos errores técnicos a tu negocio online
    1. Crawl Budget y rastreo desperdiciado
    2. Velocidad de carga, WPO y experiencia de usuario
  4. Cómo detectar y corregir cadenas de redirecciones paso a paso
    1. La regla de oro para simplificar tus redirecciones
    2. Proceso práctico para corregir redirecciones en tu sitio
  5. Preguntas frecuentes sobre redirecciones, cadenas y bucles
    1. ¿Cuántas redirecciones seguidas tolera Google?
    2. ¿Cómo soluciono el error err_too_many_redirects?
    3. ¿Es malo tener muchos 301 en mi web?
    4. ¿Cada cuánto debería revisar mis redirecciones?

Si tienes cadenas de redirecciones y 302 mal puestos, tu SEO está perdiendo fuerza por el camino. Lo notas cuando una página debería posicionar mejor, pero el tráfico no despega, Search Console se llena de avisos raros y tú intuyes que hay “algo técnico” que está frenando la web. Ese “algo”, en muchísimos proyectos que reviso, son precisamente las cadenas de redirecciones, los bucles y los 302 indebidos.

No es solo una manía de friki técnico. Cada salto extra es tiempo de servidor, es Crawl Budget desperdiciado y es un usuario mirando la pantalla mientras la página se piensa si carga o no. Y cuando el navegador se rinde con un error de “demasiadas redirecciones”, no solo pierdes una visita: estás quemando confianza y, muchas veces, dinero.

En este artículo te voy a contar, en plan directo y sin humo, qué son exactamente las cadenas y bucles de redirecciones, cuándo un 302 se convierte en un enemigo silencioso, cómo impacta todo esto en tu negocio y, lo más importante, cómo limpiar tu sitio para que Googlebot y tus usuarios lleguen a la URL correcta en un solo salto.

Qué son las cadenas y los bucles de redirecciones y por qué importan

La forma más simple de entender una redirección correcta es pensar en un cambio de domicilio. Antes vivías en la Calle A, ahora vives en la Calle C, y en Correos actualizas tu dirección. El cartero coge tu paquete y lo lleva directamente a C. Solo hay un salto y todo el mundo es feliz.

Una cadena de redirecciones es cuando ese paquete primero va a la casa antigua (A), allí lo reenvían a otra dirección intermedia (B) y desde ahí, por fin, llega a C. El paquete llega, sí, pero ha dado dos vueltas innecesarias. En la web pasa lo mismo: el usuario hace clic en una URL, el navegador va a una dirección, luego a otra, y solo después aterriza donde debe. Cada salto añade tiempo de carga y complica la vida a Googlebot.

El peor escenario son los bucles de redirección o redirect loops. Es cuando el paquete sale de A, va a B y en B alguien decide devolverlo a A. Vuelta a empezar. El navegador no sabe dónde terminar, el usuario ve un error tipo err_too_many_redirects y Google simplemente deja de intentar entender qué está pasando ahí. Esa URL, a efectos prácticos, es un agujero negro dentro de tu sitio.

Ejemplos reales tras migraciones y cambios de protocolo

Donde más se rompen las cosas suele ser en una migración o en un cambio de protocolo. En mi primera migración “seria”, recuerdo ver cadenas por todos lados:

Un caso típico:

http://miweb.com → (301) → https://miweb.com → (301) → https://www.miweb.com

¿Llega al final? Sí. ¿Es eficiente? No. Lo ideal aquí es que todas las variantes (http, https, con www, sin www) apunten en un solo salto a la versión canónica, por ejemplo:

http://miweb.com → (301) → https://www.miweb.com

Otro clásico son los cambios de estructura en URLs de producto o blog. Por ejemplo, primero tenías /blog/post-antiguo/, lo rediriges a /blog/post-nuevo/ y, un año después, decides mover todo a /recursos/post-nuevo/. Si en lugar de corregir la redirección de origen, encadenas /blog/post-antiguo//blog/post-nuevo//recursos/post-nuevo/, estás creando una cadena artificial que se podría resolver con un simple A → C.

Redirecciones 301 y 302 y cuándo un 302 es realmente indebido

Aquí es donde muchos sitios empiezan a perder dinero sin darse cuenta. A nivel técnico la diferencia es muy sencilla, pero a nivel SEO es crítica.

La redirección 301 indica que el cambio es permanente. Es como decirle a Google: “Esta URL ya vive aquí para siempre”. Esa señal invita a traspasar la autoridad, consolidar las señales de posicionamiento y olvidarse de la URL antigua con el tiempo. Cuando haces una migración completa o cambias la estructura de tu web, lo normal es que quieras usar 301.

La redirección 302, en cambio, le dice a Google: “Esto es temporal, no te acostumbres, la URL de verdad es la antigua”. Por eso, en un 302, Google suele mantener la URL original como principal en el índice, esperando que, en algún momento, vuelvas a usarla. Está muy bien para tests, campañas puntuales o situaciones en las que realmente la redirección es provisional.

El peligro de usar 302 en cambios permanentes

El problema llega cuando usas un 302 para algo que en realidad es permanente. Por ejemplo, imagina que cambias para siempre las URLs de tus productos o que mueves un blog a un subdirectorio distinto, pero configuras todo con 302 “porque así venía en el plugin” o porque el desarrollador lo dejó por defecto.

Lo que estás haciendo es decirle a Google: “No pases toda la autoridad a la nueva URL, porque esta redirección no va en serio”. Con el tiempo, ves que las nuevas páginas no terminan de despegar, que el tráfico se reparte raro y que hay señales duplicadas entre URLs antiguas y nuevas.

En algunos proyectos en los que he tenido que entrar “a apagar fuegos”, el simple gesto de cambiar 302 masivos por 301 en migraciones y reestructuraciones ha desbloqueado el posicionamiento de categorías y productos clave. Sin crear ni un solo contenido nuevo, solo corrigiendo la intención del tipo de redirección.

diego hidalgo lopez

Cómo afectan estos errores técnicos a tu negocio online

Podríamos quedarnos en el plano técnico, pero la realidad es que estas cosas se notan en métricas que te duelen: tráfico, leads, ventas.

Cada cadena de redirecciones es como pedirle a Google que gaste más tiempo y recursos en llegar a tu contenido. Si tu sitio es pequeño, puede parecer poca cosa, pero en cuanto superas unos cientos o miles de URLs, esa ineficiencia se acumula. He visto tiendas online con tres o cuatro saltos antes de llegar a la ficha de producto, y luego nos preguntamos por qué Google no rastrea todo lo que publicamos.

Y luego está la parte humana. Un usuario que entra desde móvil, con una conexión normalita, no va a esperar eternamente mientras el navegador rebota de una URL a otra. A partir de dos o tres segundos de carga, la probabilidad de que cierre la pestaña empieza a subir. Si la experiencia se repite, lo que pierde no es solo esa sesión: es la confianza en tu marca.

Crawl Budget y rastreo desperdiciado

Google asigna a tu sitio un presupuesto de rastreo. No es una cifra oficial en un panel, pero se nota: cuánto más eficiente es tu arquitectura, más contenido útil consigue rastrear en menos tiempo.

Cuando tienes cadenas del tipo A → B → C → D, Googlebot tiene que seguir todos esos pasos para llegar a la página que te interesa. Si esto se repite en muchas URLs, estás gastando el presupuesto de rastreo en saltos en lugar de gastarlo en contenido real.

En sitios grandes, uno de los cambios que más retorno da en auditorías técnicas es precisamente reducir cadenas y bucles. Ordenar las redirecciones es como abrir una autopista directa para Googlebot hacia las URLs que generan negocio.

Velocidad de carga, WPO y experiencia de usuario

Cada redirección añade una pequeña latencia. Puede parecer mínima en local o con fibra, pero suma. En móvil, con cobertura normal, esa sumatoria se traduce en una sensación muy clara: “esta web es lenta”.

Además, algunos plugins de redirecciones mal configurados pueden añadir lógica extra en cada petición. Si cada clic pasa por varias reglas antes de servir el contenido definitivo, estás metiendo un cuello de botella innecesario en tu servidor. Esto impacta en tus métricas de WPO, Core Web Vitals y, al final, en cómo perciben tu marca tus usuarios.

Piensa en tu propia experiencia: ¿cuántas veces has esperado más de tres o cuatro segundos a que cargue una página que no conoces? Exacto. Tus visitantes hacen lo mismo.

Cómo detectar y corregir cadenas de redirecciones paso a paso

La parte buena de todo esto es que se puede arreglar y, además, suele ser uno de los cambios técnicos con mejor relación esfuerzo/impacto. Aquí la clave es combinar herramientas de rastreo con un poco de orden mental.

En la mayoría de proyectos uso herramientas tipo Screaming Frog, Sitebulb o similares para rastrear la web y ver qué está pasando con los códigos 3xx. Google Search Console también da pistas en los informes de cobertura y páginas con redirección, pero el rastreo dedicado te permite ver el “camino” completo que recorre cada URL.

La regla de oro para simplificar tus redirecciones

La regla de oro, que casi ninguna guía subraya con suficiente fuerza, es muy simple:

Si tienes una cadena A → B → C, el objetivo no es arreglar solo B → C. El objetivo es que A apunte directamente a C.

Eso significa revisar el origen de los enlaces: menús, enlaces internos, enlaces desde otras páginas importantes, incluso campañas externas cuando sea posible. En muchos proyectos me he encontrado con que se arreglaba la redirección intermedia, pero nadie tocaba el enlace original que seguía apuntando a una URL antigua.

Piensa siempre en términos de “menos saltos, más claridad”. Idealmente, cada URL antigua debería redirigir en un solo paso a su versión actual definitiva.

Proceso práctico para corregir redirecciones en tu sitio

Un flujo sencillo que puedes aplicar hoy mismo:

  1. Audita tus redirecciones 3xx.
    Lanza un rastreo completo de tu sitio con una herramienta tipo Screaming Frog y exporta todas las URLs con códigos 301 y 302.
  2. Identifica cadenas y bucles.
    Fíjate en las URLs que tienen más de un salto antes de llegar a un código 200. Muchas herramientas ya marcan las redirect chains y los loops de forma visual; si no, puedes reconstruir el camino exportando datos.
  3. Decide qué debe ser 301 y qué debe ser 302.
    Pregúntate: “¿Esta redirección es permanente o realmente temporal?”. Si no vas a volver a usar la URL antigua, convierte el 302 en 301.
  4. Simplifica las rutas.
    Edita tu archivo .htaccess, las reglas de tu servidor o tu plugin de redirecciones (por ejemplo, Redirection en WordPress) para que cada URL de origen lleve directamente a la URL final. Elimina reglas antiguas que lleven a páginas que ya están redirigidas a su vez.
  5. Actualiza enlaces internos.
    No te quedes solo en la capa de servidor. Revisa menús, enlazado interno y plantillas. No tiene sentido que en tu menú principal haya enlaces que disparan una redirección nada más hacer clic.
  6. Verifica y monitoriza.
    Vacía la caché, vuelve a rastrear y comprueba que cada URL de origen llega a su destino en un solo salto. En las semanas siguientes, vigila Search Console para ver cómo se limpian avisos y mejoran los informes de cobertura.

Si te reservas media hora a la semana para revisar redirecciones, en poco tiempo tu sitio pasará de tener una maraña de URLs encadenadas a una estructura limpia y mucho más fácil de rastrear.

Preguntas frecuentes sobre redirecciones, cadenas y bucles

¿Cuántas redirecciones seguidas tolera Google?

Google puede seguir varias redirecciones seguidas, pero a partir de unos pocos saltos el rastreo se vuelve ineficiente y puedes empezar a ver problemas. Como norma práctica, intenta que todo quede resuelto en un solo salto. Si por alguna razón necesitas dos, que sea la excepción y no la norma.

¿Cómo soluciono el error err_too_many_redirects?

Este error casi siempre indica un bucle. Suele aparecer cuando hay reglas de redirección que se contradicen (por ejemplo, una forzando https y otra forzando http, o un conflicto entre la configuración del servidor y un plugin de seguridad). La solución pasa por revisar .htaccess, las reglas del servidor y los plugins que gestionan redirecciones hasta encontrar dónde se está reenviando la URL a sí misma o a otra que vuelve al origen.

¿Es malo tener muchos 301 en mi web?

No es malo tener muchos 301 directos. De hecho, son la forma correcta de gestionar cambios permanentes. Lo que sí es problemático es tener cadenas largas de 301 (A → B → C → D) o 301 apuntando a páginas irrelevantes o con poco contenido. Siempre que puedas, consolida y lleva al usuario a la página más útil posible en un solo salto.

¿Cada cuánto debería revisar mis redirecciones?

Nueva respMi recomendación es hacer una revisión rápida tras cualquier cambio importante (migración, nuevo diseño, reestructuración de URLs) y, además, un chequeo general cada pocos meses. Las webs están vivas: se crean páginas, se borran, se cambian enlaces… y es muy fácil que se cuelen nuevas cadenas sin que nadie se dé cuenta.uesta

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Diego

Técnico SEO, Diseñador Web en Wordpress, SEO en Agencia, aunque lo que me apasiona es el SEO Nichero.

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